Hacer y hacer. Hacer más y perfecto. Sin parar, porque hay que tachar cada cosa por hacer en nuestra lista para la jornada. Y si para lograrlo hay que sacrificar el sentirnos bien, balanceados o felices, pues se sacrifica. Claro que, también existe la opción de tener más productividad y bienestar, con menos esfuerzo.
Y es que no se trata de hacer más, sino de hacer de forma inteligente, balanceada y en armonía.
Productividad y bienestar no deberían estar reñidos. No es o uno u otro. Pueden ser ambos.
Algo así como un continuo en el que por ser más productivos sentimos mayor bienestar… y porque sentimos bienestar en las distintas dimensiones de nuestro ser y vida, somos más productivos.
¿Suena bien, no?
Sin embargo, en las sesiones de Coaching encuentro con frecuencia clientes que desean exprimir al máximo sus días, se cargan de tareas, resienten que siempre les queden cosas pendientes y entre frustración, estrés y desasosiego, lo último que experimentan es bienestar.
Definiendo productividad y bienestar
Si te preguntaran que significan productividad para ti, ¿qué responderías?
- ¿Es terminar una larga lista de cosas por hacer?
- ¿Es hacer cosas de forma perfecta?
- ¿Es sentirte en control de tu agenda?
- ¿Es lograr hacer muchas cosas en poco tiempo?
Y bienestar, ¿con que lo asocias?
- ¿Sentirte feliz?
- ¿Estar en calma?
- ¿Tener buena salud física, emocional, espiritual?
- ¿Tener necesidades cubiertas?
- ¿Sentirte fuerte y estable financieramente?
Ambos conceptos varían de persona en persona.
En el contexto en el que hablamos de ellos en esta nota, productividad está asociado con establecer metas y objetivos realistas que se puedan cumplir en tiempos determinados.
Y en el caso de bienestar, nos referimos a la sensación de mantener una vida balanceada entre lo personal y profesional, en la que haya calma y en la que se puedan establecer y mantener hábitos saludables para nuestro cuerpo, emociones y espíritu.
Como alguien me dijo: “Eso suena muy bonito, pero no puedes hacer todo lo que hay que hacer y estar en calma”.
Sin embargo, el Coaching y otras disciplinas como el Mindfulness, por ejemplo, pueden aportar herramientas útiles y prácticas para llevar a nuestra vida la productividad y el bienestar que deseamos. El primer paso es querer que así sea y hacer el espacio para que eso ocurra.
Bajar las revoluciones con la Matriz Eisenhower
El “paquete” de herramientas para lograrlo puede incluir -por mencionar solo algunas-, aprender a establecer metas, crear hábitos y rutinas que las apoyen, establecer límites sanos, entender nuestras prioridades y desafiar nuestras creencias.
Hoy, la invitación es a “bajar las revoluciones”. A reflexionar sobre lo que es realmente importante en nuestras vidas.
En el terreno práctico y en la gestión de nuestro día a día, la Matriz Eisenhower, puede ser una buena herramienta para ayudarnos a ser productivos sin sobrecargarnos y dando a cada tarea, el lugar que merece.

- Si ES importante y ES urgente = Hazlo YA.
- Si ES importante pero NO es urgente = Decide cuándo lo harás..
- Si ES urgente, pero no es importante = De ser posible, delega esta tarea.
- Si NO es urgente y NO es importante = Puedes dejarlo para después.
Tu bienestar también está relacionado con la forma en que inviertes el tiempo del que dispones.
Usa herramientas que te permitan gestionar tu tiempo, tus actividades y tu agenda, de forma en la que haya espacios para TI y para tus prioridades personales y profesionales.
El tiempo es el mismo para todos. Cómo lo invertimos, marca una diferencia en la calidad de nuestra vida y en nuestra sensación de bienestar.


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