Hay quien siempre está siendo cosas. Una tras otra y sin parar. Hay, también, quien tiene tiempo para una vida con balance en la que entran lo profesional y lo personal.
¿Una gran diferencia entre unos y otros? Una adecuada gestión del tiempo y de límites, apoyada puntos clave que permitan crear rutinas eficientes y productivas.
En una nota anterior hablamos sobre qué es un hábito y cómo crear o transformar hábitos para cambiar nuestra vida.
Esos hábitos son los que, en buena medida, nos permiten delinear nuestro día a día y los que apoyan el desarrollo de rutinas eficientes y productivas.
No es solo hacer más y más…
En este punto, me permito aclarar que no uso los términos eficiente y productivo a la ligera. En el mundo de NikyCoach, no significan solo, hacer más y mejor.
Implican trabajar en planes de acción que permitan alcanzar metas y sueños sin caer exhaustos en el proceso. Esto es, balanceando tiempo de trabajo y tiempo personal, incluido el no hacer “nada”.
“Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino“. Stephen Colvey.
En un mundo en el que nuestras actividades y áreas de acción se multiplican y en el que nuestra atención está constantemente bajo acecho, mantener rutinas productivas es un desafío,
Por lo tanto, estas rutinas no deben solo servir para hacer nuestro trabajo, sino para atender múltiples solicitudes externas, a nivel profesional y personal y para encontrar el tiempo que nos permita atender nuestro bienestar físico, emocional y espiritual.
8 Claves para las rutinas eficientes y productivas
Auditoría – Absortos como estamos en lo que hacemos, rara vez nos detenemos a analizar la forma en la que usamos el tiempo, cuáles son los hábitos que nos funcionan (y cuales, no) y qué podemos hacer para mejorar nuestra ejecución en el día a día. Hacerlo, puede brindarnos valiosa información y herramientas.
Ritmos – Nuestros niveles de energía y de atención varían durante el día. Reconocer cómo los llamados ciclos circadianos influyen en lo que hacemos -y en cómo lo hacemos- puede ayudarnos a identificar periodos de tiempo en los que esté favorecido el trabajo creativo o actividades repetitivas o aquellas que requieren de nuestra capacidad de análisis.
Disparadores – Hay ciertas formas de hacer las cosas que le dicen a nuestro cerebro que se prepare para lo que viene. Así, podemos introducir en nuestros hábitos y rutinas, estos “disparadores” que establecen el ambiente y ánimo adecuado, para comenzar a trabajar. Puede ser un espacio determinado -nuestro escritorio-, un café antes de comenzar el trabajo; una música que nos anima…
Prioridades – No todo en nuestro día es una prioridad. Separar lo urgente de lo importante, es fundamental para tener días productivos. En términos generales se recomienda no tener más de tres prioridades por día. Hay quienes usan la regla del Post-it de 3’’x3’’. Lo que no entre en esa nota, queda fuera. ¿Otra técnica? Preguntarse y responder: Si mi jornada de trabajo tuviera solo 4 horas, ¿en qué y cómo las usaría? ¿Qué es lo verdaderamente importante?
Límites – Una rutina eficiente, tiene límites. Hay un inicio y un final en las actividades. Hay un tiempo para el trabajo, y un tiempo para el ocio o para actividades que no tienen que ver con el desempeño laboral. Por supuesto, esto no significa que todo trabajo debe ser de 9AM a 5PM. Factores como el trabajo remoto, trabajo por cuenta propia, e incluso área de desempeño laboral, afectan esta rutina. En todos los casos, establecer límites, es sano.
Frecuencia – La frecuencia favorece también las rutinas productivas y ayuda a fijar hábitos. Permite, además, mantener las ideas frescas y en definitiva, nos ayuda a desarrollar el músculo de la disciplina.
Renovación – Una rutina que no incluya descanso, buenos hábitos de sueño y alimentación, ejercicio, y que contribuya a nuestro bienestar, solo conduce a cerebros y cuerpos cansados a los que no se puede pedir eficiencia, atención, creatividad o imaginación. Todos, factores necesarios para ser eficientes y productivos.
Silencios – Hacer espacio para el silencio y la soledad. Vivimos inmersos en el ruido. Tanto, que a veces no nos oímos a nosotros mismos. Agendar momentos de silencio no es un lujo. Es una necesidad. En los silencios hay descubrimientos, encuentros, voces, ideas y sueños que bien vale la pena oír y explorar.


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