Último trimestre del año y en NikyCoach hablamos de “Tu hoja de Ruta”. Ese plan que estableces para tu vida, que incluye sueños, metas, proyectos y que a veces se tropieza con miedos, bloqueos y creencias.
Y es que no hay caminos sin obstáculos. ¡La buena noticia es que podemos vencerlos y avanzar!
Permíteme preguntarte: ¿Estableciste metas y propósitos para el nuevo año en enero? ¿Y qué ha pasado en el camino? ¿Avanzas con viento a favor o esos deseos se han ido quedando en el cajoncito de las buenas intenciones?
Si alguno se ha ido quedando en el camino al enfrentarse con miedos, bloqueos o creencias limitantes, esta nota es para ti porque compartiré tres ejercicios que espero, te ayuden para poder despejar el camino y avanzar.
Hoja de Ruta # 1 – Desafiando miedos
Este ejercicio es simple pero poderoso, porque te permite ver los miedos cara a cara y sobre todo, buscar soluciones en vez de enfocarte en el problema.
Papel y lápiz en mano, crea una tabla con cuatro columnas.
- Columna 1: Proyectos
- Columna 2: Miedos
- Columna 3: Consecuencias irracionales
- Columna 4: Qué puedo hacer para ganar confianza y desafiar mis miedos.
Este es un ejemplo para guiarte:
- Columna 1: Emprender un negocio a partir de lo que me gusta hacer (describe con detalle TU proyecto).
- Columna 2: Me da miedo fracasar, que nadie compre mis productos.
- Columna 3: Puedo perder todos mis ahorros y quedar en la calle. Mi familia y amigos pensarán que soy una fracasada.
- Columna 4: Puedo comenzar preparándome mejor en áreas que no domino; puedo buscar apoyo; puedo ir de a poco, reinvirtiendo ganancias en vez de utilizar mis ahorros.
A partir de la columna 4 podrás luego comenzar a crear un plan de acción restando fuerza a tus miedos y reforzando tus habilidades y talentos.
Hoja de Ruta # 2 – Adiós bloqueos
Incluso cuando queremos -y sabemos- que nuestra vida necesita un cambio, es posible que bloqueemos el camino y pongamos resistencia.
A nuestro cerebro le gusta poder controlar lo que considere peligroso para nuestra supervivencia.
El cambio nos pone en territorio desconocido y lo desconocido puede atentar contra nuestra vida, de modo que el cerebro nos llevará a ser más reactivos que proactivos y más apegados a lo conocido que a lo novedoso.
Una técnica sencilla para no inmovilizarnos frente al cambio, es la de subdividir.
Primero, determina una meta realmente importante para ti. Puedes hacerlo siguiendo la fórmula SMART.
Esa meta GRANDE, divídela en objetivos más pequeños con sus correspondientes tareas.
Por ejemplo, si te propones cumplir esas meta en un año, estableces objetivos por trimestre que vayan llevándote hacia ella. A cada objetivo, divídelo en pequeñas tareas.
Enfócate en lo que tienes por delante y en ir ajustando si es necesario.
Una forma gráfica de ver esto:
- META SMART (En este ejemplo, a un año)
- Trimestre 1 / Objetivo ____________
- Tareas para lograr el objetivo. Puedes establecerlas por mes > semana > día.
- Trimestre 1 / Objetivo ____________
De esta forma el cerebro no percibe ese cambio como una amenaza descomunalmente gigante, sino como algo que hay que hacer hoy.
Hoja de Ruta #3 – Transformando creencias
Todos tenemos creencias. Algunas nos ayudan a avanzar hacia nuestras metas. Otras, nos mantienen prisioneros. Y es que nuestras creencias impactan nuestra visión del mundo y condicionan muchas de nuestras acciones.
Cuestionarlas no es cómodo pero nos permite conocernos mejor y entender cómo esas creencias nos ayudan o perjudican a la hora de generar cambios en nuestra vida.
Para este ejercicio necesitarás papel y lápiz, y un sitio tranquilo en el que puedas pensar y escribir.
Reflexión: ¿Cuál es la razón por la que no arrancas ese proyecto?
Por ejemplo: “Porque jamás tendré el tiempo para hacerlo”.
Reflexión: ¿Cómo puedes transformar esa creencia?
Por ejemplo: “Puedo encontrar el tiempo que necesito si reorganizo mi agenda. Si en vez de mirar tres horas de tele por las noches, uso parte de ese tiempo para desarrollar mi proyecto, podré avanzar hacia mi objetivo”.
Por lo tanto la palabra clave es TRANSFORMAR.
Transforma lo negativo en positivo, explorando opciones. Piensa en pequeños pasos más que en cambios drásticos (a los que solemos poner resistencia) y abre tu mente a las opciones y posibilidades.
Una hora enfocada, es mucho más productiva que cinco dispersas. ¡Tenlo presente!
Espero que estos ejercicios apoyen tu camino.
Y recuerda que a veces podemos solos y a veces, no.
Si necesitas apoyo de familia, amigos, coach o terapeuta, búscalo.
Juntos, somos más y podemos llegar más lejos.
¡A por tus sueños!


Deja una respuesta