Ser productiva no es un tema exclusivamente de la cantidad de horas que inviertas en tus proyectos y en alcanzar metas. Ser más productiva es cuidar tu energía.
Es posible que si decidiste emprender -incluso si aun estás por cuenta ajena y en paralelo desarrollas tu proyecto-, a lo largo de la jornada “vistas” muchos sombreros distintos.
La productividad tiene más que ver con la gestión de tu energía que de tu tiempo”.
NIKYCoach
También, que busques ser productiva y organizar tu tiempo de modo que alcance “para TODO”.
Sin embargo, con frecuencia llegan a NikyCoach, emprendedoras que me dicen:
“No me alcanza el tiempo para NADA”.
Cuando revisamos cómo están invirtiendo el tiempo, con frecuencia, aparecen estos temas:
- Cansancio
- Frustración
- Agobio
- Falta de productividad
Y la sensación de que aquello por lo que emprendieron -muchas veces tener más libertad y más tiempo para lo que realmente aman en sus vidas- no tiene cabida en el sueño.
Hoy, me gustaría invitarte a contemplar un factor que puede ayudarte a ser mas productiva: Cómo inviertes tu energía y cómo reinviertes ese “activo” en tus actividades personales y laborales.
Ser más productiva: 4 dimensiones energéticas
Cuando hablamos de productividad, hablamos de energía.
Productividad no es solo gestionar bien nuestro tiempo, sino -y sobre todo- gestionar nuestros niveles de energía.
Las cuatro “dimensiones” (es el nombre que yo les he dado) que te presento en esta nota, se derivan del trabajo de Energy Project, una consultora que se enfoca “en energizar compañías para que su crecimiento y transformación sea sostenible”.
En nuestro ámbito, llevamos estos principios al terreno personal y al de tu emprendimiento para que también, sean sostenibles en el tiempo.
El cuerpo: La energía física
En este apartado se incluyen alimentación, nutrición, ejercicio y patrones de sueño y descanso.
Cuidar estos aspectos, te ayuda a incrementar foco, claridad, nivel de energía y una respuesta emocional positiva.

El primer paso es revisar cómo estás en esas áreas de tu vida.
Si hay deficiencias y/o espacio para mejorar, te invito a considerar estas opciones:
- Agenda espacio para comidas y organiza actividades en torno a eso.
- Separa el trabajo de la comida. Pon tu foco en nutrirte mientras comes. Y en trabajar, cuando trabajas.
- Así como agendas reuniones, agenda ejercicio y descanso. Considera al menos tres periodos de media hora cada uno, por semana.
- Toma recreos durante el día. 7-10 minutos lejos del escritorio tienen un efecto positivo en nuestra capacidad de concentración. Camina, estírate. Oye una música que te gusta. Hidrátate. No lo dejes al azar: agéndalos si es necesario para incorporarlos como hábitos.
Las emociones: La calidad de la energía
Nuestras emociones afectan nuestra eficiencia y productividad.
Si te sientes molesta, frustrada, triste, agobiada, feliz, alegre, motivada… se refleja en tu atención, en tus niveles de energía, eficiencia y productividad.

Reconocer nuestras emociones, conocernos y entendernos, es una herramienta que no podemos subestimar. Es algo que nos permite ser más proactivas que reactivas.
También, entender que cada día es único. No siempre te sientes igual.
Aceptarlo (y aceptarnos) es lo que nos permitirá “trabajar” con nuestras emociones, cambiar aquello que esté bajo nuestro control para transformar emociones negativas en positivas, e incluso, buscar ayuda profesional si es necesario.
Un recurso muy a la mano que tenemos para regular estados emocionales y que solemos pasar por alto es la respiración.
Haz pausas para respirar conscientemente en tu día.
Toma un par de minutos. Inhala llevando el aire hasta el abdomen y exhala suavemente.
Si tu cuerpo lo permite, inhala y exhala por la nariz. Puedes hacerlo a la cuenta de 4 para inhalar y 6 para exhalar o, a la cuenta que tu cuerpo te permita. Cada cuerpo es distinto y hay que honrar esas particularidades.
La mente: El foco de la energía
La cantidad de sombreritos que vistes a lo largo de tu día es amplia. Y con frecuencia haces muchas cosas de forma simultánea.
Sin embargo, ten en cuenta que el multitasking lejos de ayudarte, te perjudica.

El cambio de atención de un tema a otro, afecta la productividad negativamente.
Por ejemplo: Estás preparando un presupuesto y te detienes para responder un e-mail (que no es urgente y a veces, ni siquiera importante). Esto hará que tomes 25% más de tiempo en terminar el presupuesto que si lo hicieras de una vez y luego atendieras el e-mail.
En este aspecto puedes:
- Considerar alguna práctica de mindfulness para entrenar tu mente, de modo que esté presente.
- Reconocer cuáles son tus distractores.
- Determinar qué actividades requieren más concentración y atención y planificar acorde a eso.
- No postergar aquello que te presenta más desafíos. Por el contrario: planifica y agenda para hacer con tiempo, calma y foco. Busca ayuda cuando la necesites.
- Generar acciones que te saquen del modo reactivo y te permitan estar en modo proactivo.
El espíritu: La energía del significado y el propósito
La energía del espíritu está asociada a aquello que da significado y propósito a tu vida.
Está muy relacionada con tus valores, con lo que te mueve y con ese algo que quisieras lograr para tu existencia.

Es también, una especie de “cable a tierra” que nos reconecta con nuestra intención y visión, y con eso que a veces es intangible, pero que nos brinda dirección, aclara prioridades y nos permite ser perseverantes.
Ser conscientes de ese significado y propósito, también es un elemento que nos ayuda a alinear metas y tareas desde un conectar a nivel interno y profundo con lo que es valioso para cada una de nosotras.
Al conectar con este nivel de energía, considera:
- ¿Qué es eso que da significado a tu vida?
- ¿Cuáles son tus prioridades?
- Desde ese contexto, ¿a qué dices si y a qué dices no, en tu día a día?
- ¿Qué te llena de energía?
- ¿Haces el espacio para eso en ti vida?
Estas 4 dimensiones pueden variar de acuerdo al momento de nuestra vida. Sin embargo, “trabajan” de forma conjunta a la hora de ser mas productivas y forman parte de nuestra dimensión humana
Ser conscientes de ellas y optimizarlas, nos permite no solo ser más productivas sino, tener una vida más plena.


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