Mucho se habla de encontrar un propósito en la vida. Como si hubiese una misión única, casi mística. Y también, con frecuencia, asociado con este tema, se habla de encontrar tu Ikigai.
En lo personal, y porque también lo he visto con mis Coachees, dejo abierta la posibilidad a que en la vida haya más de un propósito o misión.

De hecho, en mi práctica me he encontrado con quien dice no tener un propósito definido, o quien siente que su propósito ha cambiado, alineándose con nuevas experiencias e intereses en el vida.
Y creo que todo eso es válido. Hay distintas personas y distintos modos de interpretar eso que llamamos propósito.
Dicho esto, el concepto del Ikigai puede ser útil para explorar diversas áreas de nuestra vida y ayudarnos en el proceso de autoconocimiento y de alineación de nuestros valores y acciones en lo cotidiano.
Más que una fórmula de cuatro puntos (que la revisaremos y tiene su validez), me gusta el concepto de Ikigai como una filosofía de vida.
Pero, ¿qué es Ikigai?
“Iki”, significa vivo o vida y “gai”, significa beneficio o valor.
Al combinar estos términos tenemos algo así como el valor de la vida, que solemos entender -y traducir- como una vida con propósito.
Sin embargo, Ikigai, es más que una palabra.
De hecho, en su libro “Ikigai“, los autores Héctor García y Francesc Mirrales, nos plantean que los pobladores de Okinawa, Japón (y otras regiones del mundo conocidas como “zonas azules”), pueden sobrepasar la barrera de los 100 años de edad gracias a filosofías como la del Ikigai, que no es sino “la razón por la que nos levantamos por la mañana”.
En ese contexto más amplio, Ikigai está asociado con una mente activa, disminución del estrés, disfrute de tareas sencillas (beber una taza de té conscientemente, dedicarnos a nuestro jardín o leer algo que nos guste), la actividad física como enemiga del sendentarismo, y la permanencia de lazos y relaciones personales significativas.
Ikigai es un estado de bienestar que llega de la devoción a las actividades que uno disfruta y que nos brindan una sensación de realización”.
michiko kumano
Y de aquí vamos a la “occidentalización” del Ikigai que en forma gráfica consta de:
- Lo que amas
- Para lo que eres bueno
- Lo que el mundo necesita
- Lo que te pagan por hacer esto que amas y para lo que eres bueno

Según este modelo, la intersección de estas categorías, es tu Ikigai.
Si bien hay quien puede levantar la mano y decir: “¡Si, esa es mi vida. He encontrado mi Ikigai!”, para muchos esto es un camino de continuo autoconocimiento y conexión con valores, deseos, habilidades y sobre todo, búsqueda interior.
¿Te animas con un ejercicio para encontrar tu Ikigai?
Al reflexionar hacia dónde va y hacia donde queremos que vaya nuestra vida, una propuesta básica es entender nuestros valores y cómo lo que hacemos está (o no) alineado con ellos.
Hoy, me gustaría compartir contigo un ejercicio que si estás en el proceso de encontrar ese norte para tu vida, revisar valores y alineaciones o simplemente, encontrar tu Ikigai, pudiera serte útil.
Necesitarás: Un sitio tranquilo y un tiempo para ti, papel y lápiz.
- Paso 1 – Toma 10 minutos para reflexionar sobre cuáles son tus valores y ve escribiéndolos. Si necesitas inspiración, puedes buscar una lista de valores en internet. Anota todos los importantes para TI.
- Paso 2 -Selecciona los 5 MÁS IMPORTANTES y establece orden de PRIORIDAD, siendo 1 el más importante y 5, el menos.
- Paso 3 – Reflexiona sobre lo siguiente y anota las respuestas:
- Valor # :
- ¿Qué significa para mí?
- Es importante para mí porque…
- Paso 4 – Repite con cada uno de esos 5 valores fundamentales para ti.
- Paso 5 – Reflexiona cómo esos valores están alineados (o no) con tus proyectos, tus decisiones y las metas que trazas para tu camino. Si encuentras que NO están alineados, es muy posible que eso te genere incomodidad. Si es el caso, es buen momento para comenzar a plantearte un cambio que te permita tener una vida que se sienta bien por dentro y que potencia ese Ikigai cuya esencia es una vida de disfrute, balance y paz.
¡Qué el viaje por la vida permita que tu Ikigai se manifieste cada mañana!


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