Era la más bonita de las metas… Tenía colores, tablitas de visualización, había sido delineada con cuidado y cariño. Una de esa metas que te motivan. Parecía tenerlo todo, excepto…
…que quien la había diseñado no creía ser capaz de alcanzarla.
Y en parte gracias a eso, la motivación para ese logro, estaba “magullada”.
No solo basta desear algo o necesitar un cambio para que una meta salga del mundo de las ideas y aterrice en el mundo de la acción que la convierte en algo tangible.
Deseo, creencia y motivación, son elementos que van de la mano a la hora de delinear una meta.
Pero, ¿qué es la motivación?
Dicho de forma sencilla, es el deseo de actuar en pro de una meta (o como dice un psicólogo amigo, “al servicio de una meta”).
Es un elemento fundamental a la hora de establecer y alcanzar nuestros objetivos, y es una fuerza que mueve nuestra conducta, y que incluso, enciende nuestra competitividad y nuestros deseos de conexión con otros.
¿Qué nos motiva?
Lo que nos motiva puede ser interno -el deseo de querer mejorar un aspecto de nuestra vida- o externo -la compensación o el reconocimiento que vayamos a recibir y que viene de terceros.

Según el psicólogo estadounidense, Abraham Maslow, podemos entender la motivación a través de su jerarquía de las necesidades (1943).
De acuerdo con la piramide de Maslow, los seres humanos tenemos la motivación para mejorar y avanzar hacia la autorrealización satisfaciendo niveles progresivos de necesidades.
Así, en la base de su pirámide vemos las necesidades básicas -lo que garantiza nuestra supervivencia- y vamos avanzando hacia los niéveles superiores en los que satisfacemos necesidades de protección, afilicación, autoestima y reconocimiento y autorrealización.
Ese sentido de avance y de autorrealización está ligado a las metas que nos trazamos.
Muchas nacen de nuestros deseos, de algo que queremos y que sentimos dará propósito a nuestra vida y nos permitirá sentir bienestar o ser más felices.
Las metas que te motivan
Lograr una meta es un proceso.
Requiere no solo claridad sobre lo que deseamos lograr, sino también la creencia de que podemos lograrlo; atención para poner el foco donde debe estar; motivación, para mantener el rumbo incluso cuando haya obstáculos y disciplina, entre otros factores.

Creer -en esa meta, en nosotros, en nuestra capacidad para alcanzarla, en nuestro merecimiento, o buscar los recursos que nos lleven hacia a ella- es también, muy importante.
Cuando piensas en tus metas, ¿están estos factores? ¿Van de la mano tu deseo y tu creencia de que puedes y mereces lograrlo? ¿ Te sientes motivada/o?
Hoy, la invitación es a pensar -y actuar- desde la armonía entre:
- Lo que deseas
- Lo que crees respecto a ese deseo
- Lo que te motiva y te impulsa
- Lo que te da sentido de propósito, bienestar y autorrealización
¡Que tus metas te den las alas que necesitas para volar hacia tus sueños!
P.D.: Recuerda, que si deseas explorar cómo el coaching puede ayudarte a establecer y alcanzar tus metas, puedes contactarme para una sesión gratis de media hora.


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