Simplifica y mejora tu productividad con estas 7 estrategias. Porque no se trata de hacer más, sino, de ser más eficiente.
Hace apenas unos días consultaba con mi comunidad en Instagram si simplificar es importante para ellos. La respuesta fue contundente. 100% de quienes participaron dijeron: “Siiiii”.

En los mensajes que me compartieron algunas emprendedoras, había expresiones como:
- “Me siento agobiada”.
- “No me alcanza el tiempo”.
- “Estoy tan cansada que me cuesta tomar decisiones”.
- “Se me pasa el día y no he logrado hacer todo lo que tengo que hacer”.
- “Me frustro al ver mi lista de pendientes”.
Si algo de esto resuena contigo, me gustaría ofrecerte ideas para simplificar tus jornadas, que quizás puedan ayudarte.
Esa palabra ENORME: SIMPLIFICAR
La palabra simplificar es una enorme en mi mundo.
Tengo dos empresas -una que genera contenido para sitios automotrices (mi “viejo” yo periodista, que ama los autos) y NikyCoach. Cada una con sus desafíos, fechas, compromisos… y también tengo una vida personal, con familia, amigos, espacio para mi y hasta las poco glamorosas compras del mercado.
De ahí, que mientras más simple es algo, más me enamora.
Hay varias definiciones de simplificar que me gustan.
Aunque quizás, la que más resuena conmigo y desde la que planteo esta nota es:
Menos es más
- No por hacer más, eres más productiva.
- No por preocuparte más, resuelves más cosas.
- No por tener más cosas (tecnología, apps, etc), eres más eficiente.
Por supuesto, cada una de nosotras es distinta.
Por eso, lo primero que te pido es que definas qué es para ti, simplificar.
Simplifica y mejora tu productividad
Las estrategias que comparto contigo suelen estar presentes en los procesos de Coaching que llevo a cabo en NIkyCoach.
Importante a tener en cuenta:
- Cada proceso es único. Toma lo que sirva para ti.
- Implementar cambios -sobre todo de hábitos- toma tiempo. Date una oportunidad…
- Querer cambiar todo al mismo tiempo, puede generar ansiedad, estrés, agobio…
- Considera implementar cambios de a poco.
¿Lista? ¡Aquí vamos!
1. HAZ UN STOP
Mi primera invitación es a detenerte.
Si estás a mil, con muchas cosas entre manos, es posible que me digas: “¿QUÉ??? ¿Parar para ser más productiva?”
Si.
Porque no se trata de hacer más o más rápido.
Se trata de entender con CLARIDAD, qué hacemos y por qué.
Esto requiere tiempo de revisión, reflexión y evaluación.
Detente y crea el espacio para que este proceso ocurra.
Y que ocurra, de forma regular. No es algo que se hace una vez en la vida y listo. Es, algo que en la combinación de tu vida personal y laboral, vuelves a visitar cada tanto para hacer los ajustes necesarios para ese momento de tu vida.
2. EVALUA
Un negocio es un proceso de transformación constante.
Aprendes de lo que funciona y de lo que no.
Y con eso en mano, tomas decisiones y creas planes de acción para llegar a tus metas.
Evaluar de forma constante, es también simplificar para:
- Optimizar – Lo que si funciona y hay que potenciar.
- Cortar – Lo que no sirve.
- Crear – Lo que necesitas para crecer.
- Soltar – Aquello a lo que quizás has tomado cariño, pero te lastra.
Revisa y ajusta tus horarios, calendarios, procesos y sistemas, desde esa óptica.
3. ORDENA
El caos visual y digital, suele ser un potente distractor.
Saber dónde están las cosas te ahorra tiempo y es un apoyo para crear sistemas y procesos que den soporte a tu negocio.
En el marco de la productividad, en Estados Unidos, hay una estadística (NAPO) que señala que una persona pasa promedio 4,3 horas por semana buscando cosas extraviadas en la oficina.
Cuando nuestro tiempo es premium y necesitamos invertirlo de la mejor manera posible, esa, no es una de ellas.
Esta es otra de esas instancias en las que menos, es más.
4. PLANIFICA (con flexibilidad)
Ante todo me gustaría invitarte a ver la palabra “planificación”, como una oportunidad de libertad vs. la idea de estructura rígida que no te deja moverte.
Tener un plan, es tener una idea de a dónde vas y cómo vas a llegar ahí SIN sacrificar tu vida en el camino y por lo tanto, incorporando actividades que te den balance entre el SER y el HACER.
Planificar te permite incluir:
- Tiempos de trabajo, más estructurados
- Tiempos para improvisar según vengan las ganas, el ánimo y las oportunidades.
La planificación puede ofrecer pilares comunes. PERO, no pierdas de vista que es PERSONAL.
Tiene que ajustarse a TU vida y a TU negocio.
5. PROACTIVA VS REACTIVA (desde la mañanita temprano)
Empieza tus mañanas en calma.
No te hablo solo de horas invertidas en meditación (que si las tienes, genial…pero que si no las tienes, hay alternativas).
Considera:
- No chequear mensajes tan pronto abres los ojos (emails, redes sociales, noticias…)
- Tomar unos minutos para saborear conscientemente tu café, té, desayuno…
- Establecer alguna práctica de respiración consciente
- Usar unos minutos para estirarte o hacer algún ejercicio suave.
- Agradecer. Repasa en tu mente aquellas cosas por las que sientes gratitud en tu vida.
Permite que cuerpo, mente y emociones, se despierten de a poco, amablemente.
Entra en un espacio proactivo y sal de uno reactivo.
Entrena a tu cuerpo y a tu mente para la calma.
Desde ese espacio, arranca tu día de toma de decisiones y acciones.
6. QUÉ DAS A CAMBIO DE QUÉ
En la vida mucho de lo que hacemos es un intercambio.
Puede ser material y también, energético.
Qué das a cambio de qué y cómo eso se enlaza con tus valores y con la vida que quieres y que tienes, es una gran herramienta para simplificar e incrementar productividad.
Entender conscientemente cuánto te cuesta lo que das a cambio de algo, te permite tomar decisiones conscientes e implementar acciones consistentes.
Si algo te drena energéticamente y de forma consistente; si te quita la ilusión de despertarte por las mañanas; si secuestra tu sensación de bienestar… hora de evaluar qué das a cambio de lo que recibes y de actuar de acuerdo a eso.
7. PREGUNTA…TE
Hazte preguntas y date respuestas honestas.
Ese curso, esa App, esa suscripción, esos talleres, webinars, libros, conferencias, programas de software…. Realmente ¿te suman o te distraen? ¿Responden a una necesidad real o son una buena excusa para no tomar acción?
Solo desde el reconocimiento de nuestras emociones y desde el conectar con nosotras mismas, podemos encontrar respuestas que nos permitan simplificar cosas que a veces, por una u otra razón, nosotras mismas vamos complicando. Y eso, con frecuencia, lo trasladamos de lo personal al negocio.
Tenemos 1.440 minutos por día. 168 horas por semana. Procuremos que aquello en lo que invertimos nuestro tiempo y energía, sea algo que sume a nuestra vida.
Si estás interesada en saber cómo un proceso de coaching podría ayudarte en TU caso específico con temas de organización y productividad, recuerda que ofrezco una sesión gratuita de media hora en la que podemos conversarlo.


Deja una respuesta